Notas de Nutrición

No Sustituir el Agua por Bebidas Azucaradas

A veces su hijo va pedir un refresco en un restaurante de comida rápida o una bebida de fruta que haya visto anunciada en la televisión o pide siempre en las comidas, en lugar de agua, este tipo de bebidas. Las bebidas artificiales con sabor a fruta y los refrescos que contienen azúcar u otros edulcorantes calóricos añadidos (fructosa) son productos de la categoría de los dulces, por lo que deben consumirse ocasionalmente, con el fin de respetar el equilibrio dietético.

Recientemente, varios estudios han alertado del aumento de la obesidad infantil, un fenómeno que puede atribuirse, en parte, al consumo abusivo de bebidas azucaradas. Los niños que consumen varios refrescos de este tipo cada día incrementan su riesgo de obesidad en más de un 50%. No obstante, este tipo de bebidas, consumidas ocasionalmente y con moderación, pueden formar parte de una dieta saludable y equilibrada.

En cuanto a su composición nutritiva, cabe destacar las calorías del azúcar que puedan contener, de no ser que se trate de bebidas light en las que se ha sustituido el azúcar por edulcorantes químicos sin calorías. Las calorías que aportan son "vacías", es decir, que no nutren al organismo. Una lata de refresco edulcorado con sacarosa (azúcar común) contiene unos 35 g de esta sustancia (el equivalente a 6 terrones pequeños de azúcar) La adicción de gas carbónico que se disuelve muy bien en agua y de azúcar son ingredientes comunes en las bebidas refrescantes. Algunas de ellas contienen cafeína (sustancia excitante) y cantidades variables de ácido fosfórico. El fósforo es un mineral que se une al calcio reduciendo su absorción y aprovechamiento por parte del organismo, por lo que no se recomienda un consumo excesivo, especialmente en el periodo infantil, dada la importancia del calcio en el correcto desarrollo de la masa ósea.

Gianella Pedemonte

Lic Nutricion